Rios Sangiao

Los objetivos de la Comisión Europea para reducir las emisiones de los camiones

Los objetivos de la Comisión Europea para reducir las emisiones de los camiones

La Comisión Europea ha propuesto recientemente el establecimiento de diferentes objetivos para lograr la reducción de las emisiones de CO2 de los camiones a partir del 2030. 

De esta manera, se modificaría el Reglamento del año 2019 en el cual se incluyeron algunos límites de emisiones de CO2 para los fabricantes de los camiones.

Contexto de las normas y objetivos de emisiones en camiones

Las emisiones de los vehículos pesados han ido aumentando a lo largo de los últimos años desde 2014. A excepción del 2020, año en el que se redujeron a causa de la inactividad producida por la pandemia de COVID-19. 

Sobre todo en el transporte de mercancías, las emisiones se están incrementando de forma rápida fundamentalmente por la demanda creciente del transporte por carretera. En el año 2019 las emisiones del transporte de mercancías fueron un 44% más altas que las del sector de la aviación, y más de un 30% superiores a las del transporte marítimo.

En el Reglamento de 2019 se estableció una reducción del 15% en las emisiones de los camiones entre ese año y el 2030. Esta normativa ya no se ajusta a los objetivos climáticos de la Unión Europea. Por eso, la Comisión ha decidido modificarla.

Nuevas normas de reducción de emisiones de CO2 de camiones

La propuesta de la Comisión Europea consiste en ir introduciendo nuevas normas de manera progresiva para favorecer la reducción de las emisiones de CO2 para casi todos los vehículos pesados nuevos. Los principales objetivos a lograr son: 

  • Reducir un 45% las emisiones de dióxido de carbono a partir del 2030.
  • Conseguir una disminución del 65% a partir de 2035.
  • Reducir un 90% las emisiones a partir del año 2040.

En esta propuesta se incorpora por primera vez a los autobuses urbanos. Se pretende que todos los autobuses nuevos que se comercialicen sean de cero emisiones de CO2. Y es que además de los camiones, estos vehículos son responsables de más del 6% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la Unión Europea.

Además, la Comisión propone crear una infraestructura determinada de recarga y repostaje para los combustibles alternativos

Así, se instalarían puntos a intervalos regulares en las carreteras principales. En concreto, cada 60 kilómetros para la recarga eléctrica y cada 150 kilómetros para el repostaje de hidrógeno.

La Unión Europea también pretende potenciar el uso de tecnologías de cero emisiones de dióxido de carbono. Un ejemplo de este tipo de tecnologías es la pila de combustible de hidrógeno o la electrificación de los camiones.

Beneficios para la transición energética

La Comisión Europea considera que esta nueva normativa, planteada para favorecer la reducción de emisiones de CO2 de camiones, puede tener un efecto realmente positivo en la transición energética. Así, estas medidas lograrían: 

  • Reducir la demanda de combustibles fósiles importados, como el gasóleo.
  • Mejorar el ahorro y la eficiencia energéticos en el sector del transporte de la Unión Europea.
  • Favorecer a compañías de transporte y usuarios al reducir costes de combustible y de propiedad.
  • Garantizar un mayor empleo de vehículos más eficientes desde el punto de vista energético.
  • Aumentar la calidad del aire, sobre todo en las ciudades, y mejorar de esta manera la salud de los ciudadanos europeos.

Perspectiva de futuro

Si la propuesta finalmente se debate, se negocia y se aprueba por parte del Parlamento y el Consejo de la Unión Europea, el propósito final es fijar la prohibición de nuevos vehículos pesados Diésel en el 2040. Así se acabaría la producción de los camiones alimentados por gasóleo. 

Pero, aunque la producción pueda restringirse a partir de esa fecha, los camiones Diésel o los que usen combustible sintético que se vendan en años anteriores, deberían seguir circulando más allá de 2050.

La gran mayoría de los vehículos pesados funcionan con motores de combustión interna, que se alimentan en gran medida por combustibles fósiles importados. Esto contribuye a seguir aumentando la dependencia energética de la Unión Europea. 

Es importante aclarar que los vehículos especiales quedan fuera de esta propuesta. Es decir, los que se utilizan en actividades como la minería, explotaciones forestales y agrícolas, fuerzas armadas, la policía, protección civil, bomberos, fuerzas de seguridad, asistencia médica urgente e incluso los camiones de la basura.

Está por ver si finalmente la Comisión logra sacar esta normativa adelante con el apoyo del Parlamento Europeo para saber si se consigue cumplir con todos los objetivos climáticos que establece la Unión Europea a día de hoy.

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